Torres García y Schwitters en Fernando Durán
La sala apuesta por el mercado internacional en la cita de los días 29 y 30 de octubre
(Si quiere ver los resultados de la subasta, pulse aquí)
Con un cierto acento extranjero, por decirlo de alguna manera, suena la próxima cita de arte contemporáneo de Fernando Durán. Nombres propios que claramente tienen su espacio en el mercado internacional y que la sala ha sabido ofrecer con un atractivo toque económico.
La pieza más destacada será, probablemente, el lienzo de 1930 del uruguayo Joaquín Torres-García (1874-1949). Se trata de Naturaleza muerta (O/L, 69 x 80 cm; lote 50), firmada en París, procedente de la galería Guereta, de Madrid, y publicada y reproducida en el catálogo razonado de Cecilia de Torres y Victoria L. Fedrigotti (núm. 1930-51). Tras una etapa de fundamento y evolución de su visión, precisamente en torno a 1930 comienza un mayor desarrollo de lo que terminaría siendo su característico constructivismo. En esta obra aparecen ya algunos de esos elementos que veremos frecuentemente en los sucesivos años; presentes pero sin estar conformado ese estilo definitivo. De ahí el precio, atractivo hasta cierto punto, claro, de 80.000 euros.
De ese año 1930, y en ese aire de, pero sin llegar a, su Interior de iglesia (O/L, 65,1 x 54 cm; ver) se vendió en Phillips Nueva York en mayo pasado por 127,000 USD (113.335 euros), en la línea de los 97,500 USD (86.930 euros) ofrecidos en mayo de 2016 en Sotheby’s Nueva York por Untitled (Still life) (O/papel/cartón, 41,9 x 29,5 cm; ver) o los 82,000 USD pagados en Castells & Castells, Montevideo, por Naturaleza muerta (O/cartón, 36 x 32,5 cm) en noviembre de 2021. Lógicamente, cuando ya aparece más desarrollada esa vertiente constructivista característica, el precio sube notablemente, como por ejemplo, de ese mismo 1930, Untitled (O/T, 44,1 x 30,8 cm; ver), que se disparó en mayo de 2018 en Phillips Nueva York hasta los 300,000 USD (254.249 euros).
Con un lenguaje totalmente diferente, pero realizado tan sólo doce años después, en 1942, se ofrece un collage de pequeño tamaño del alemán Kurt Schwitters. Como siempre, son piezas muy delicadas, para paladares finos y bien educados. Se trata de Für Meta [Para Meta, dedicatoria, más que título] (collage de papeles sobre cartulina, 16,5 x 16 cm; lote 71). Portada del catálogo, y publicado con el número 2945 del catálogo razonado de Orchard & Schulz, ha estado presente en tres muestras, en 1986, 1987 y 1988. Su precio, 25.000 euros, subirá, sí o sí.
En noviembre de 2009, Sotheby’s Nueva York vendió Dies ist das erste wirklich aufgelockerte bild (this is the first real aerated picture), 1942 (collage, 17,8 x 14 cm; ver) por 122,500 USD (82.945 euros), a bastante distancia de nada menos que las 542,500 GBP (658.270 euros) que costó en febrero de 2014 en Christie’s Londres su Untitled (Ternationa), 1942 (collage/cartón, 51,1 x 40,6 cm; ver), que disparó sus cotizaciones. Desde entonces, se han pedido cantidades demasiado altas y ha habido unos cuantos no vendidos de ese año como los 150.000 euros pedidos en Piasa París en diciembre de ese mismo 2014 por Sans titre (Stykkgods), c.1937/38 (collage/papel, 20,2 x 16,2 cm; ver) o las 50,000 GBP pedidas en Phillips Londres en marzo de 2024 por Ohne Titel (Commercial St.), c.1940/45 (collage/papel, 21,3 x 17,3 cm ; ver).
En esa línea de papeles, de marcado mercado internacional, no se pierdan el de Liubov Popova de hacia 1918 (lote 70) y el de Iván Kliun, de 1919 (lote 77) y los editados, y por tanto menores, de Gerhard Richter (edición de 500, lotes 109 y 113). Como pieza de las más importantes de la cita, el lienzo de Martin Kippenberger, Untitled, 1988 (óleo y monedas/L, 92 x 65 cm; 72), por 80.000 euros.
En lo español, debería brillar con luz propia el gouache de Pablo Palazuelo, Sin título, c. 1970 (58 x 78 cm; 58). Procedente de la galería Maeght de París, donde consta en los archivos (número de fotografía 12340), está en la misma colección madrileña desde comienzo de los años 70. Su precio, 27.000 euros, será un buen test para comprobar el interés real de sus coleccionistas, que saben que aparecen pocos de esta época, calidad y tamaño en el mercado. Y aunque no tiene nada que vez, aprecien el magnífico dibujo a grafito de 1969 de Isabel Quintanilla, Cortina (35 x 25 cm; 34), por 5.000 euros, que deberían subir. Y en tres dimensiones, me parece que son especialmente interesantes las propuestas de Equipo Crónica (Huevo de Pascua, 65), de Antoni Tàpies (tapiz de lana y yute, 89) y de Ángela de la Cruz (pintura rota con el bastidor, 93).
De los inicios del siglo XX, quizá interese al Estado comprar alguna obra de una pintora gaditana prácticamente desconocida como fue María Luisa Puiggener (1867-c. 1921). Al firmar sólo con la inicial, L., algunos críticos en su momento pensaron que se trataba de un pintor, al que auguraron un futuro muy prometedor, dada su calidad. De su mano se ofrece Consulta gratis, 1904 (O/L, 150 x 120 cm; 755), presentado en la Nacional de ese año, y un buen Bibliófilo, 1906 (O/L, 132 x 92 cm; 747), por el que obtuvo Mención honorífica en la Nacional de Bellas Artes de Madrid y Medalla de bronce en la Internacional de Buenos Aires. Los precios, apenas 1.500 y 2.500 euros, deberían subir.
Del siglo XVIII, se ofrece por 11.000 euros una atípica Huida a Egipto (O/L, 29 x 35,5 cm; 1143), porque la Sagrada Familia está a punto de embarcar para cruzar el Nilo; de Mariano Salvador Maella fue publicada ya por José de la Mano (2011, pág. 497, núm. V.122). Vean con detenimiento el óleo del sevillano Bernardo Lorente Germán, Virgen de la faja (O/L, 34,5 x 29,8 cm; 1123), que sigue de cerca el dibujo del Metropolitan de Nueva York; calidad de una pieza singular, alejada de la manida devoción de las bellas pastoras típicas de su mano, sale a pujas por 15.000 euros. Y para el mercado de ultramar, quizá interese el Retrato de dama (O/L, 97,5 x 72,5 cm; 1132), de un poco conocido pintor colombiano Pablo Antonio García del Campo, que se ofrece por 20.000 euros, más por lo exótico que por la calidad.
Por último en Fernando Durán, el siglo XVII. No se pierdan los dos óleos apaisados de Antonio Acisclo Palomino: Josué deteniendo el sol y la luna y Sansón y los filisteos (O/L, 77 x 191 cm; 1135 y 1136). Marcadas con el 3 y el 1 en marco y bastidor, y dada la influencia de Luca Giordano en sus formas, debieron ser pintadas entre 1693 y 1697 para un encargo real, tal vez “próximo a la decoración mural de la cámara y el despacho del Rey del Buen Retiro”, realizado en aquellos mismos años. Su precio, 14.500 euros cada uno. Daniel Díaz @Invertirenarte








