Diez millones para recuperar la Casa del Labrador

Diez millones para recuperar la Casa del Labrador

El palacete del Real Sitio de Aranjuez reabre al público tras una compleja y costosa rehabilitación que ha permitido recobrar no solo la cubierta de pizarra y la fachada original del edificio, sino también las decoraciones murales de Maella y González Velázquez.

Fachada exterior de la Casa del Labrador. Imagen cortesía de Patrimonio Nacional, Madrid.

Ya puede visitarse nuevamente la Casa del Labrador de Aranjuez. El palacio de recreo construido por Juan de Villanueva para el rey Carlos IV vuelve a lucir como debió de hacerlo a finales del siglo XVIII, sin heridas ni grietas, con su cubierta de pizarra renovada en el exterior y las pinturas, muebles y suntuosos mármoles reparados en el interior.

Han sido necesarios cuatro años de trabajos y cerca de 10 millones de euros para culminar el proyecto, uno de los más ambiciosos llevados a cabo por Patrimonio Nacional en las últimas décadas.

El Rey Felipe VI ha sido el encargado de inaugurar el remodelado palacete, junto a una delegación de Patrimonio compuesta por su presidenta, Ana de la Cueva; su gerente, María Dolores Menéndez Company; el director de Inmuebles y Medio Natural, Luis Pérez de Prada; y el responsable de las Colecciones Reales, Víctor Cageao. Al acto también acudieron el delegado del Gobierno de la Comunidad de Madrid, Francisco Martín, y el alcalde de Aranjuez, Miguel Gómez Herrero.

La Casa del Labrador fue concebida en origen como «casa de campo» según los dictados y gustos del monarca Borbón, pero pronto se convirtió en un conjunto de primer orden por la riqueza e importancia de su contenido (fue decorado por los mejores artistas de la corte). Se construyó a orillas del Tajo sobre un terreno inestable, por eso desde el principio el edificio sufrió inundaciones periódicas. Todo ello provocó que surgiesen grietas y fisuras, un problema que se acrecentó con la llegada de la borrasca Filomena en 2021. Los daños ocasionados entonces obligaron a cerrar el palacete, que tuvo que ser sometido a una restauración de emergencia.

Lo primero que se hizo fue consolidar la estructura con 536 micropilotes de hormigón, además se reforzaron los forjados y se cosieron las grietas que habían ido surgiendo durante las últimos 220 años.

La intervención arquitectónica también ha llevado consigo la renovación de más de 1.000 metros cuadrados de la cubierta de pizarra y la restauración de la fachada, que ahora recupera el aspecto que debió de tener a finales del siglo XVIII, cuando la construyó Villanueva.

En el interior, los trabajos se han centrado en rejuvenecer los numerosos tesoros que alberga, empezando por las pinturas murales de Mariano Salvador Maella que decoran el Salón Grande, con la alegoría del poder de la Monarquía española en las cuatro partes del mundo, o el Salón de Compañía, también de Maella en colaboración con su cuñado Zacarías González Velázquez.

Salon Grande de la Casa del Labrador. Imagen cortesía de Patrimonio Nacional, Madrid.

Muchas de estas pinturas al temple, incluidas las de la planta baja realizadas por Juan de Mata Duque, Luis Japelli y Fernando Brambila, lucen ahora sin el velo del tiempo, pero otras seguirán sin desvelar su esplendor hasta el año que viene. También las colgaduras de seda, los solados y el mobiliario se han restaurado para la ocasión.

De igual forma, se han aprovechado estos trabajos de remodelación para adaptar la Casa del Labrador como espacio de exposición, con una mejor recepción de visitantes, modernizando tanto los accesos como las instalaciones. Porque esta joya del neoclasicismo español sobria en el exterior y lujosa en el interior bien merece una visita.

Interior de la Casa del Labrador. Imagen cortesía de Patrimonio Nacional, Madrid.
El Rey Felipe VI junto a la delegación de Patrimonio Nacional presidida por Ana de la Cueva, el delegado del Gobierno de la Comunidad de Madrid y el alcalde de Aranjuez en el Real Sitio de Aranjuez. Imagen cortesía de Patrimonio Nacional.