Casi 150.000 euros en Fernando Durán por el Torres García
El lienzo de 1930 fue la mejor venta en la cita de los días 29 y 30 donde el Estado compró siete obras
Fernando Durán cumplió las expectativas, y no eran pocas, como comentamos en nuestro artículo de previos (ver). El lote más destacado fue, en buena lógica, el lienzo de 1930 del uruguayo Joaquín Torres García (1874-1949). Naturaleza muerta (O/L, 69 x 80 cm; lote 50), firmada en París, procedente de la galería Guereta, de Madrid, y publicada y reproducida en el catálogo razonado de Cecilia de Torres y Victoria L. Fedrigotti (núm. 1930-51), era una obra atractiva, con bastantes de esos elementos constructivistas que fueron ya frecuentes en sus sucesivos años. Y los 80.000 euros de inicio fueron una invitación para que los coleccionistas pujaran por ella, hasta adjudicarse en los 120.000 euros de martillo. Con el 22% del premium de la sala, impuestos ya incluidos, la cifra ascendió a los 146.400 euros finales.
Esa línea de mercado internacional, tan importante y lucrativa, continuó con cuatro papeles más, bastante interesantes, todo hay que decirlo. El primero, del alemán Kurt Schwitters, un típico collage de papeles sobre cartulina de tamaño reducido. Se trata de Su Für Meta [Para Meta, dedicatoria, más que título] de 1942 (16,5 x 16 cm; 71), realizado apenas doce años después de la obra del uruguayo. Portada del catálogo, publicado con el número 2945 del catálogo razonado de Orchard & Schulz, y presente en tres muestras, en 1986, 1987 y 1988, subió como era previsible de 25.000 a 32.500 euros. Buena compra, sin duda.
Los dos siguientes, de las vanguardias rusas: de Liubov Popova, su Composición, c. 1918 (acuarela y collage sobre papel, 18,3 x 12,5 cm; 70), pasó de 15.000 a 18.000 euros, mientras Sin título, 1919 (acuarela, tinta y lápiz sobre papel, 25 x 30 cm; 77), de Ivan Kliun, lo hizo de 10.000 a 12.000 euros. Y de Maurice Utrillo, Montmartre, Rue Norvins, Impasse des Trois Moulins, c. 1916/8 (pastel y ceras sobre papel maroufleado a lienzo, 36 x 29 cm; 31), de 7.000 a 10.000 euros. En total, 72.500 euros en esos cuatro remates.
En lo de nuestro terruño, la pieza más cara terminó siendo el tapiz de lana y yute de Antoni Tàpies, Manyoc blau, 1971 (201,5 x 219,5 cm; 89), que subió rápidamente de 22.000 a 45.000 euros, en ese auge de lo textil que estamos viendo en los últimos años. Debo reconocer mi entusiasmo por el gouache sobre papel de Pablo Palazuelo; su Sin título, c. 1970 (58 x 78 cm; 58), en atractivas variaciones de rojos, pasó de 27.000 a 37.500 euros, con lo que supera con creces el test.
En esa línea abstracta, mencionaré varios remates. Sin título #198, 1956 (O/L, 140 x 90 cm; 144,5 x 94,5 cm con marco del artista; 37), de Lucio Muñoz, se remató por los 12.000 euros que se pedían. Un papel de Antonio Saura, Multitud, 1973 (A/papel/L, 33 x 23 cm; 64), pasó de 7.000 a 9.000 euros, mientras Gente mirando, un vendedor ambulante, 1984 (O/L, 65 x 82 cm; 56), de Manuel Hernández Mompó, subió de 15.000 a 23.000 euros.
En la sección figurativa no podía faltar una venta de Equipo Crónica, todo un referente. Y así, El huevo de Pascua, 1969-1970 (A/cartón piedra, 105 x 70 x 45 cm; 65), edición de 50 ejemplares editado por la galería Val i 30, subió de 20.000 a 27.500 euros. En esa línea escultórica primero, Bodegón, 1965 (bronce, ½, 61 x 53 x 20 cm; 33), de Francisco López Hernández, duplicó su salida de 5.000 y llegó a los 10.000 euros mientras La rendición de Breda, 1974 (bronce sobre base de mármol, 74 x 94 x 54 cm; 47), pieza única de Pablo Serrano, se adjudicó por los 8.000 euros pedidos.
En dos dimensiones, un exquisito dibujo a grafito sobre papel de Isabel Quintanilla, Cortina, 1969 (35 x 25 cm; 34), expuesto en Hamburgo en 1987 y en Darmstadt, en 1999, se disparó de 5.000 a 13.000 euros. Y por la pequeña tablita de Amalia Avia, Leyendo en la celda de la cárcel, c. 1960 (O/T, 79,5 x 39,5 cm; 35), adjudicada por los 2.500 euros de la salida, el Estado ejerció su derecho de tanteo y se la adjudicó.
Acabamos la sección con lo más contemporáneo, donde sobresalió el Clutter III (Pink), 2003 (óleo sobre lienzo, bastidor y estructuras metálicas, 171 x 60 x 32 cm; 93), de Ángela de la Cruz, que se adjudicó por 22.500 euros, en vez de los 25.000 euros pedidos. La instalación con proyector de luz de números arábigos de neones rojos con instalación eléctrica halógena, que proyecta la hora sobre el techo o la pared, Shadow of time. Projecting Wall Clock, 1986 (185 x 135 x 62 cm; 105), del israelita Ron Arad, se disparó de 1.000 a 20.000 euros, y pone fin a esta sección.
Retrocedamos a comienzos del siglo XX porque de una pintora gaditana llamada María Luisa Puiggener (1867-c. 1921), caída en el olvido pero que recibió notable reconocimiento en su momento, el Estado compró las tres obras de su mano que se ofrecían, toda una declaración de intenciones por parte del Estado. Formada con José Jiménez Aranda, fue “la pintora más activa del panorama artístico sevillano de principios del siglo XX”. Con el Bibliófilo, 1906 (O/L, 132 x 92 cm; 747) obtuvo una Mención honorífica en la Exposición general de Bellas Artes de Madrid de ese año y Medalla de bronce en la Exposición Internacional de Arte del centenario de Buenos Aires. Y, con esos antecedentes, no fue extraño que pasara de los 2.500 euros de la salida a unos más acordes con la historia 15.000 de martillo. Con una mirada social, típica del momento, otro lienzo suyo Riña (O/L, 84 x 72 cm; 742), pasó de 800 a 1.600 euros, mientras Consulta gratis, 1904 (O/L, 150 x 120 cm; 755), lo hizo de 1.500 a 3.000 euros. Quizá alguno de ellos termine en el museo de Bellas Artes de Cádiz, incluso.
Ya que estamos, mencionemos otras tres compras del Estado. De 1848, el retrato de Doña Carmen del Riego (O/L, 73 x 59 cm; 773), de José de Madrazo (el iniciador de la dinastía Madrazo de pintores), que subió de 3.000 a 7.000 euros. De 1781, Retrato de dama (O/L, 97,5 x 72,5 cm; 1132), del pintor colombiano Pablo Antonio García del Campo, que acompañó como primer delineador a José Celestino Mutis en su Expedición botánica. Vestida a la moda, con peluca, sombrero, perlas y plumas, con dos brazaletes que hacen referencia a su marido y un pajarillo exótico, se remató por los 20.000 euros de la salida. Y del círculo de Charles Beaubrun, Ana y Teresa de Austria con el gran Delfín [Luis XV], 1662 (O/L, 173 x 123 cm; 955), retrato a lo divino de las reinas y el futuro rey de Francia, por su salida, 9.000 euros.
Rápidamente ya, de Nicolás Borrás, Adoración de los Reyes magos, 1570/80 (O/T, 49 x 43 cm; 1099), que ya había salido varias veces, se adjudicó esta vez por los 17.000 euros pedidos. Los dos óleos apaisados de Antonio Acisclo Palomino: Josué deteniendo el sol y la luna y Sansón y los filisteos (O/L, 77 x 191 cm; 1135 y 1136), marcados con el 3 y el 1 en marco y bastidor, pintados entre 1693 y 1697 probablemente para un encargo real, se adjudicaron en 15.000 y 14.500 euros, respectivamente. Y la atípica Huida a Egipto (O/L, 29 x 35,5 cm; 1143), con la Sagrada Familia a punto de embarcar para cruzar el Nilo, de Mariano Salvador Maella, publicada por José de la Mano (2011, pág. 497, núm. V.122), se remató por la salida, 11.000 euros. Enhorabuena. Daniel Díaz @Invertirenarte








