El hecho de que Abalarte ofreciera una pintura de un pintor mulato mexicano llamado Tomás de Sosa (c. 1655-1723), apenas conocido incluso por muchos investigadores, era algo bastante singular para los coleccionistas y atractivo tanto para darlo a conocer a otros investigadores como para que un museo se planteara su posible compra.
En ARS Magazine respetamos tu privacidad. Utilizamos cookies estrictamente necesarias para garantizar el correcto funcionamiento de nuestro sitio web. Asimismo, utilizamos cookies opcionales con fines estadísticos y analíticos para personalizar tu experiencia de navegación y presentarte información acorde a tus preferencias. Tienes la opción de aceptarlas todas, de ajustar su configuración según tus preferencias o de rechazarlas. Asumiremos que está de acuerdo con esto, pero puede optar por no participar si lo desea. Leer más









