Dos visiones de México en el Museo Meadows: la íntima y la surrealista

Dos visiones de México en el Meadows: la íntima y la surrealista

Hasta el próximo 11 de enero podrán contemplarse en el Museo Meadows de Dallas la exposición fotográfica de Laura Wilson y la de Manuel Álvarez Bravo, ambas con el país como protagonista.

"Desfile de bueyes, abuela con su nieta, La Feria de las Velas, Juchitán, Oaxaca". Laura Wilson, 2011.

La primera de ellas es la protagonizada por Laura Wilson, fotógrafa documental de largo recorrido conocida, sobre todo, por sus trabajos acerca del Oeste Americano y sus retratos a escritores, de la talla de García Márquez a Coetzee, recogidos en el volumen The Writers.

Las dos exposiciones que ha presentado el Museo Meadows para inagurar la temporada se complementan perfectamente entre sí. Una de ellas ofrece una visión íntima de México de una artista que no ha nacido ni vivido en el país, aunque lo ha visitado en múltiples ocasiones durante las últimas cuatro décadas. Su fotografía del país está cargada de cariño y una sensación de cercanía, y en ella documenta las tradiciones, las costumbres y cultura de sus habitantes. Por otro lado, una exposición en la que el ojo de un mexicano, contemporáneo de Kahlo y Diego Rivera ofrece una visión más enigmática y surrealista de su tierra, con ecos de los artistas con los que convivió, pero también de las leyendas y el folklore de México.

Su exposición en el Meadows, titulada Deambulando por México: Laura Wilson, es la primera que la artista realiza en exclusiva sobre sus fotografías de país. En ella se incluyen 90 instantáneas, muchas de ellas inéditas.

Wilson ha colaborado estrechamente con el museo para la creación de la muestra, buscando reforzar el carácter íntimo y personal que para ella tiene su fotografía, y que se quería trasmitir de forma especial a la hora de disponer las obras. Sobre esto, ella misma recalca que «no muestro el México que la mayoría conoce, sino mi México».

"Díptico: tragafuegos, Uruapan, Michoacán y Nuevo Laredo, Tamaulipas". Laura Wilson. 2005/1985.
"Retrato de lo eterno". Manuel Álvarez Bravo. 1935.

Por otro lado, el Meadows presenta, para acompañar a esta muestra, una exposición dedicada a Manuel Álvarez Bravo, uno de los artistas más destacados del siglo XX no solo en México, sino en toda Latinoamérica. La muestra cuenta con más de 30 fotografías, provenientes tanto de los fondos del museo como de préstamos del Museo Amon Carter de Arte Americano y el Museo de Arte de Dallas.

Frente a la fotografía inundadas de color de Wilson, que se centra en el día a día de sus retratados, la de Álvarez Bravo, en blanco y negro, juega también con lo cotidiano, pero lo convierte en algo sugerente, extraño.

En su obra, tanto sus protagonistas como el propio México, casi un personaje más de las fotografías, parecen ocultar algo, encerrar un enigma dentro de sí.

"Frida Kahlo con globo". Manuel Álvarez Bravo. 1929.

Lo vemos, por ejemplo, en el retrato de dos niños que asoman detrás de un cortinaje oscuro situado en el extremo derecho de la composición, mientras que gran parte de la imagen se ve ocupada por un anodino fondo blanco, pero también, por ejemplo, en el retrato de Frida Kahlo. El gesto de la pintora es enigmático mientras posa junto a una bola espejada, y en ella se refleja el resto de la estancia y en la lejanía, junto a la puerta, la figura diminuta e intrusa del fotógrafo.

De este modo, otorgando la posibilidad de contemplar las dos exposiciones en un mismo espacio, el Meadows ofrece al espectador dos visiones de México que son, en realidad, dos caras de una misma moneda: pasado y presente, rutina y misterio, tradición y leyenda. Sofía Guardiola