El esplendor de Fra Angelico vuelve a Florencia
Hacía 70 años que no se organizaba en Florencia una exposición tan ambiciosa de uno de los grandes pintores del Quattrocento, Fra Angelico (Guido di Piero, luego Fra Giovanni da Fiesole; Vichhio di Mugello, ca. 1395- Roma, 1455) y verdadero símbolo del Renacimiento italiano en ese momento artístico. Ahora la Fundación Palazzo Strozzi y el Museo de San Marco de la capital toscana acogen hasta el 26 de enero Beato Angelico, una exposición que reúne más de 140 obras, entre pinturas, dibujos, miniaturas y esculturas procedentes de los grandes museos internacionales e italianos.

La muestra, realizada en colaboración entre la Fundación Palazzo Strozzi, el Ministerio de Cultura – Dirección Regional de Museos Nacionales de Toscana y el Museo de San Marco, aborda la producción, el desarrollo y la influencia del arte de Beato Fra Angelico, así como sus relaciones, influencias y proyectos en común, con pintores como Lorenzo Monaco, Masaccio y Filippo Lippi, y escultores como Lorenzo Ghiberti, Michelozzo y Luca della Robbia.
Las más de 140 obras están diseminadas en dos sedes: el Palazzo Strozzi y el Museo de San Marco, espacio en el que el pintor italiano dejó una huella indeleble con sus creaciones. Comisariada por Carl Brandon Strehlke, curador emérito del Museo de Arte de Filadelfia, junto con Stefano Casciu, director regional de los Museos Nacionales de Toscana, y Angelo Tartuferi, exdirector del Museo de San Marco, la selección de obras y la restauración de muchas de ellas para la exhibición constituyen un hito cultural por los préstamos conseguidos de museos tan prestigiosos como el Louvre de París, la Gemäldegalerie de Berlín, el MET de Nueva York, la National Gallery de Washington, los Museos Vaticanos, la Alte Pinakothek de Múnich, el Rijksmuseum de Ámsterdam, además de bibliotecas, colecciones italianas e internacionales, iglesias e instituciones de la Toscana.
Fra Angelico desde muy joven se caracterizó por desarrollar un lenguaje propio, que parte del gótico tardío, pero que poco a poco fue evolucionando hacia el arte renacentista, del que fue uno de los pioneros en el siglo XV. En muchas de sus creaciones demostró su pericia en el uso de la luz, en la perspectiva y en la relación entre el espacio pictórico y las figuras que representa. Beato Angelico no solo tuvo un extraordinario talento artístico, sino que supo aunar sus fuertes creencias religiosas con un arte que combinaba lo sagrado en conexión con lo humano.
Este ambicioso proyecto expositivo se ha gestado durante cuatro años, lo que añade un valor científico a las aportaciones que hizo Fra Angelico al arte occidental. Las restauraciones de muchas de las obras, junto a la capacidad de reunificar retablos que estaban desmembrados y dispersos desde hace más de dos siglos y que ahora pueden verse en la exposición constata la capacidad de este artista, buen conocedor del pasado, adaptado a su presente en la Toscana de la época y capaz de innovar y mirar al futuro.

En el Museo de San Marco de Florencia, uno de los espacios que reúne parte de la exposición, se pueden admirar obras como el Retablo de Fiesole, un tríptico pintado entre 1420 y 1423, cuando Fra Angelico ingresó como dominico en el convento de San Domenico y que ya revelaba una pericia técnica y continúa con algunas creaciones de sus inicios como artista que se observa el Retablo de San Pedro Mártir que interacciona com en Tríptico de San Giovenale de Masaccio.
Esas interacciones también se produjeron con el escultor Lorenzo Ghiberti como denota el Tabernáculo de los Tejedores de Lino, que ambos realizaron entre 1432 y 1436. La estructura de mármol fue diseñada por Ghiberti y la tempera salió de la mano de Fra Angelico en una representación coral.
Y en ese mismo espacio encontramos el fresco de Santo Domingo en adoración del Crucifijo, La Crucifixion con los santos, quizás la pieza más exitosa de las que realizó en San Marco Fra Angelico con una multitud de personas, entre ellos los santos patronos de la familia Medici. Y también mencionar algunos frescos en las celdas y comedores de la planta superior que representaban entre otras escenas, La Anunciación, San Domingo en adoración del Crucifijo y la Virgen de las sombras.
Y por último, en el Museo de San Marco las piezas que reúne la Biblioteca, entre las que destacan por un lado la faceta como miniaturista de Fra Angelico, visible en el códice miniado Gradual 558 de San Domenico de Fiesole, que data de 1420 y que aporta una nueva naturalidad narrativa de gran elegancia, sin olvidar el Misal 533 y el Antifonario 43. Por otro lado, mencionar la relación de Fra Angelico y la biblioteca de San Marcos, con la colección reunida de Niccolò Niccoli.

En el Palazzo Strozzi, quizás se exhiba la mayor parte de las obras. El recorrido ilustra de cuatro décadas de su genio creador y los tres comisarios han dividido en ocho salas lo expuesto: Santa Trinita, El nuevo lenguaje, San Marco, La Crucifixión recortada; Rostros santos; Los grandes encargos; Roma; y Los Medici.
Pocos espacios más relevantes que la iglesia de Santa Trinita, centro de referencia para el mecenazgo privado en la capital toscana en el siglo XV, al convertirse en un lugar de innovación artística como se ve en La deposición, iniciada por Lorenzo Monaco y concluida por Fra Angelico. Y de ahí al nuevo lenguaje, del que fue impulsor Fra Angelico con el uso del oro y colores brillantes para acentuar el espacio, algo inspirado en Masaccio.
El convento de San Marco fue muy importante para él. Se ha logrado reunir para esta exposición el retablo mayor, ejecutado entre 1438 y 1432 por encargo de Cosimo de Medici. Ahora se muestran 17 de las 18 partes conocidas actualmente; el panel central y las escenas de la predela con episodios de los santos protectores de los Medici, Cosme y Damián, antes de pasar a las crucifixiones recortadas en las que también participó Fra Angelico.
En la sala 5 sobresale La Virgen de la humildad y los cinco ángeles, datada hacia 1425, procedente del MNAC que lo tiene en préstamo de la Colección Thyssen-Bornemisza de Madrid, y que representa una iconografía de la humildad mariana, donde se fusiona el lenguaje teológico con el esplendor cortesano. Mientras que en la de los grandes encargos podemos observar en el modo de representar la Anunciación, presente en paneles como el de San Giovanni Valdarno o en frescos de San Marco, sin olvidar su magisterio en la Pala de Perugia (1437-1443) un tríptico que habitualmente se exhibe en el Museo Nacional de Perugia.
En los diez últimos años de su vida, entre 1445 y 1455, Fra Angelico alternó estancias en Roma con períodos en Florencia. En esa década probablemente hizo algunas de sus obras más relevantes como el Tríptico del juicio final, los frescos de la Capilla Nicolina en Roma y algunas tablas de la Crucifixión. Y la muestra concluye con la sala dedicada a los Medici, un recuerdo a lo que supuso para él la relación con Cosme de Medici y más tarde su hijo Piero. Le encargaron al pintor, entre otras obras, la decoración del Armario de los Plateros en la Santissima Annunziata; y la Pala de Bosco ai Fratin que realizó para el convemto franciscano de Mugello.



