La fascinación occidental por Oriente en Colnaghi Londres
Hasta el 9 de enero de 2026 puede visitarse en la sede londinense de la galería una exposición que recuerda el interés constante de los artistas estadounidenses, británicos y europeos por los pueblos, lugares y culturas de la Península Arábiga, el Levante, el Norte de África y Anatolia durante el siglo XIX. TEXTO: Fernando Rayón
La fascinación por los lugares de Oriente no solo hizo mella en los artistas, sino también en el mundo intelectual: escritores y académicos. Y, por supuesto, en los coleccionistas, que vieron en esas regiones no solo el exotismo de su cultura, sino también de su religión, filosofía y vida.
Cuando Napoleón llevó a cabo su campaña en Egipto en 1798, estuvo acompañado por eruditos, científicos, arqueólogos y también artistas cuya documentación de la civilización milenaria puso de moda aquella cultura en Europa. El movimiento orientalista que surgió posteriormente reflejó tanto la curiosidad artística como la intelectual: un esfuerzo por visualizar e interpretar las culturas de Oriente desde una perspectiva occidental.
Todo ese espíritu se revive ahora en Colnaghi Londres gracias a Dreams and Journeys: Revisiting Orientalism. Los pintores representados en la exposición proceden de América, Francia, España, Alemania, Italia, Inglaterra, Escocia y Suecia. Un recorrido que abarca desde finales del siglo XVIII hasta principios del siglo XX.
Algunos como Alberto Pasini (1826-1899) y Jean-Léon Gérôme (1824-1904) documentaron con gran precisión la arquitectura y la vida cotidiana que observaron; mientras otros, como J.M.W. Turner (1775-1851) y Jules Lefebvre (1836-1911) evocaron estos temas mediante imágenes fantásticas e idealizadas. Una visión muy particular de Oriente –la de Colnaghi– a cargo de magníficos representantes de la cultura occidental.
Por lo que respecta a la representación española, resulta especialmente impactante el Retrato de hombre con pañuelo en la cabeza de Emilio Sala y Francés. De igual modo, merece la pena destacar el pequeño estudio de la Casa de café de José Benlliure y Gil; sin olvidarnos de los animales y paisajes de Tomás Moragas, o los personajes de Antonio Fabrés.
Pero quizá lo que más sorprenda sean los dos grandes paisajes de ruinas –129 x 100 cm– firmados por Eugenio Lucas Velázquez; dos auténticas obras maestras. También Navarro Llorens y Francisco Pradilla –con su célebre Suspiro del Moro, declarado BIC, presente en el catálogo pero no en la muestra–, completan este evocador recorrido por los sueños y viajes de Oriente.
El catálogo bilingüe –inglés y árabe– editado para la ocasión hace honor a una pequeña pero excelente exposición.



