Las vanguardias españolas, entre lo ancestral y la creación de mundos

Las vanguardias españolas, entre lo ancestral y la creación de mundos

La nueva exposición del Museo Carmen Thyssen de Málaga, Telúricos y primitivos, aborda dos de los temas que más inspiraron a los artistas nacionales del siglo pasado y presenta más de 60 obras de autores como Miró, Picasso, Tàpies o Chillida, entre otros.

Manolo Millares. "Pictografía", 1954. Gouache sobre papel. Colección Museo Helga de Alvear. © Manolo Millares, VEGAP, Málaga, 2025.

La nueva exposición Museo Carmen Thyssen de MálagaTelúricos y primitivos. De la Escuela de Vallecas a Miquel Barceló, se centra en las vanguardias de nuestro país «desde una óptica diferente», según apunta Lourdes Moreno, directora artística del museo.

Condensa 70 años de arte español ahondando en dos temas muy concretos que estuvieron muy presentes en el nacimiento de estos movimientos; muchos de los cuales fueron clave para que el lenguaje vanguardista español tuviese una identidad propia y diferenciada.

Martín Chirino. "Laberintia III", 1978. Hierro forjado, Colección Suñol Soler. © Martín Chirino, VEGAP, Málaga, 2025

Por un lado se habla de la inspiración en lo telúrico, es decir, en las fuerzas de la naturaleza desde un prisma casi mágico, abordando su comportamiento, sus cambios, sus materiales y sus formas. Los artistas que se inspiraban en estas fuerzas pasaron a ser una especie de creadores de mundos, porque tomaron las leyes de la naturaleza terrestre para construir nuevas realidades.

Entre estos autores se encuentran, por ejemplo, los componentes de la Escuela de Vallecas –que ya antes de la Guerra Civil se encontraban inmersos en la tarea de crear lenguajes contemporáneos españoles–, además de grandes maestros como Joan Miró o Maruja Mallo.

Gran parte de sus obras, próximas en muchos casos al surrealismo, muestran universos oníricos, campos yermos, criaturas de fantasía, figuras con rasgos antropomorfos, pero alteradas o en estado de metamorfosis… Realidades que solo existen gracias a los pinceles y que acaban componiendo pequeños cosmos, universos en miniatura que cada vez se alejan más de lo figurativo, suponiendo así un augurio del posterior triunfo de la abstracción en las vanguardias españolas.

Por otro lado, la muestra aborda la inspiración en lo primitivo, incidiendo no solo en el arte rupestre o a los ídolos de pueblos antiguos, sino también en estados de la conciencia que se consideran más puros, menos corrompidos por la sociedad y, por tanto, más relacionados con lo ancestral, como es el mundo de los sueños o la infancia. Esta es una de las características que los distancia, por ejemplo, de la fascinación por el arte africano y oceánico presente en París durante sus vanguardias.

Este tipo de trabajos comienza a despuntar a partir de la posguerra, aunque ya hubo ejemplos en los años 20 y 30, y evidentemente están influidos por las ideas que proliferaban en la cultura europea en aquel momento, como el psicoanálisis de Freud. Su mayor exponente es, por supuesto, Pablo Picasso, al que se le atribuye la frase: «Me tomó cuatro años pintar como Rafael y toda una vida aprender a pintar como un niño». Otros artistas cautivados por lo primitivo fueron Luis Feito, Saura o Palazuelo.

Sin embargo, estas dos corrientes temáticas no fueron estancas, porque hay multitud artistas que navegaron entre ambas, lo cual también queda reflejado en la exposición malagueña. De hecho, incluso entre los artistas que se catalogan bajo uno de estos grupos, como es el caso de Miró recogido bajo la inspiración de lo telúrico, se aprecia una gran influencia de lo primitivo. Por ejemplo, en la estética de muchas de sus obras, cercana a lo infantil.

Tapiès o Chillida se inspiran por igual en ambas corrientes. También Miquel Barceló. El artista balear, junto a otros autores vivos como Teresa Lanceta, son el ejemplo de cómo estas ideas que fueron moldeando el arte español del siglo XX han ido evolucionando, transformándose y sufriendo reinterpretaciones; si bien siguen muy presentes en los lenguajes actuales en nuestro país, especialmente en la abstracción.

Telúricos y primitivos podrá visitarse hasta el 1 de marzo del próximo año y cuenta con 64 obras de 45 artistas. Las disciplinas que abarca van de la pintura al grabado pasando por la escultura, la fotografía, el dibujo o el arte textil. Con todas ellas, refleja cómo estas ideas presentes en el título de la muestra permearon en gran parte de la vanguardia, dándole esa identidad que sigue inspirando a algunos de los creadores vivos más relevantes de nuestro país. Sofía Guardiola

Miquel Barceló. "Calabazas", 1998. Técnica mixta sobre lienzo. Museo de Bellas Artes de Bilbao. © Miquel Barceló, VEGAP, Málaga, 2025
Nicolás de Lekuona. Sin título, 1935. Tierra y óleo sobre cartón. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.