Rembrandt llena el Carmen Thyssen Málaga con sus grabados

Rembrandt llena el Carmen Thyssen Málaga con sus grabados 

35 estampas del artista neerlandés sale por primera vez del Museo Lázaro Galdiano para mostrarse en el museo malagueño. Retratos, autorretratos y escenas del Antiguo Testamento y de la vida de Cristo componen esta selección, que se podrá contemplar hasta el 18 de enero de 2026.

Maestro universal en la disciplina del grabado –junto a Durero, Goya y Picasso–, el pintor neerlandés hizo alrededor de 300 láminas entre 1620 y 1665, alcanzando tal reputación en su época que era más conocido por su obra gráfica que por sus lienzos. Quizá por eso, la Sala Noble del Museo Carmen Thyssen Málaga recibe con los brazos abiertos esta faceta suya en la muestra Rembrandt grabador.

En ella se exponen 35 estampas cedidas para la ocasión por el Museo Lázaro Galdiano, institución que posee la principal colección privada del autor en nuestro país. En total, el museo madrileño conserva un conjunto de 50 grabados de diversas temáticas y ediciones, reunidos por el coleccionista y bibliófilo José Lázaro Galdiano, que permiten constatar la evolución del maestro en el dominio de las técnicas, además de sus dotes creativas.

Aunque en estas impresiones abordó la misma variedad de asuntos que en sus pinturas, sobresalen especialmente las escenas bíblicas, en particular las historias de Abraham, Jacob y José, así como la vida y Pasión de Cristo. Las estampas incluyen también retratos de miembros de su familia, de la alta sociedad holandesa, autorretratos en los que documenta su envejecimiento físico y transmite su estado emocional, y hasta estudios de figuras, paisajes o escenas de género.

Uno de los primeros en poseer estas creaciones fue el impresor y amigo del autor Clement de Jonghe. Más tarde, fueron a manos del marchante y coleccionista Pieter de Haan, hasta llegar al grabador francés Claude H. Watelet, gran admirador de Rembrandt.

Rembrandt. 'Rembrandt y Saskia (Pareja)' (1636). Aguafuerte. Ed. Pierre-François Basan, París (1789-1797). ©Museo Lázaro Galdiano, Madrid.
Rembrandt. 'Descendimiento de la Cruz' (1633). Aguafuerte. Ed. Justus Danckerts, Ámsterdam (1677-1701). ©Museo Lázaro Galdiano, Madrid.

Varias de las estampas editadas durante ese periodo se pueden ver ahora en la exposición, como Abraham e Isaac, Jacob acariciando a Benjamín, Jesús y la samaritana, Cristo en la Cruz, el Retrato de la madre de Rembrandt o el célebre Descendimiento, estampado por Justus Danckerts en los últimos años del siglo XVII.

Todas estas piezas demuestran la fidelidad del neerlandés por la técnica del claroscuro, así como por los personajes bíblicos. Como se aprecia en el aguafuerte del descenso de la cruz, el autor resalta la claridad de la sábana mortuoria y la piel de Cristo (tal y como hizo en su óleo de 1633).

Los grabados de Watelet pasaron, más tarde, a pertenecer a Pierre-François Basan y, de él, a su hijo Henri Louis. Por eso se conocen con el sobrenombre de  “impresiones Basan”. Algunas de ellas han viajado desde Madrid para presentarse en el centro malagueño: La Sagrada Familia, Circuncisión en el establo, El tributo de la moneda, La resurrección de Lázaro, Autorretrato o El artista y su modelo.

Siguiendo con la estela de esta colección, tras pasar por las menos del editor August Jean y el grabador Auguste Bernard –quienes realizaron nuevas impresiones–, las láminas llegaron a principios del siglo XX hasta el coleccionista Alvin-Beaumont, que conmemoró el tercer centenario del nacimiento del pintor con varias ediciones más.

Rembrandt. 'Resurrección de Lázaro' (1642). Aguafuerte, punta seca y toques de aguada gris. Ed. Henri-Louis Basan, París (1807-1808). ©Museo Lázaro Galdiano, Madrid.

Según la comisaria de la exposición, Carmen Espinosa, Rembrandt “fue un experimentador incansable; realizaba múltiples versiones o ‘estados’ de una misma lámina, añadiendo nuevas líneas y variando luces, sombras y detalles, en busca de atmósferas cambiantes o diferentes lecturas de una escena”.

Así, entre las ediciones de unos y las réplicas de otros desarrolladas durante dos siglos de modificaciones, el estudio de las estampas resulta francamente complejo. Con todo ello, el espectador quedará fascinado  con una de las producciones más personales del grabador. Nerea Méndez Pérez

Rembrandt. 'El artista y la modelo' (1637-1641). Aguafuerte y punta seca. Ed. Henri-Louis Basan, París (1807-1808). ©Museo Lázaro Galdiano, Madrid.