Gonzalo Eguiguren restituye una joya del arte virreinal a Bogotá

Gonzalo Eguiguren restituye una joya del arte virreinal a Bogotá

El galerista argentino con sede en Madrid hace entrega de la pintura Santa Eulalia, realizada por Gregorio Vásquez de Arce y Ceballos, a Santiago Tobón Grajales, rector de la Iglesia de San Ignacio de Bogotá, donde se ubicó en origen la tabla (como parte de su expoliado retablo de las reliquias).

Gregorio Vásquez de Arce y Ceballos. Santa Eulalia. Óleo sobre tabla. 26,5 x 23 cm. Hacia 1692-1697. Imagen cortesía de Gonzalo Eguiguren.

Esta es la historia de un descubrimiento y una restitución. Descubrimiento, porque supone la aparición de una obra que se creía perdida de Gregorio Vásquez de Arce y Ceballos, figura fundamental del barroco neogranadino; y de restitución, porque se ha devuelto voluntariamente al lugar donde colgó en su día (y del que salió ilegalmente).

Santa Eulalia es una pequeña tabla que formó parte del banco inferior del retablo de las reliquias de la Iglesia de San Ignacio, situada en el barrio de Candelaria en Bogotá. También conocido como el retablo del jardín del Paraíso, se trata de uno de los conjuntos más notables y completos del arte neogranadino de finales del siglo XVII. Fue erigido en torno a 1692-1697 para albergar los fragmentos óseos de santos y mártires llegados a Colombia en 1612.

Pintado por Vásquez de Arce y Ceballos (1638-1711), estaba destinado a un altar especial del templo –uno de los más antiguos del país, declarado Bien de Interés Cultural– y allí permaneció durante dos siglos. Hasta que tres de sus piezas fueron sustraídas en la década de los ochenta (una fotografía de 1986 todavía muestra el retablo con todas sus partes).

A la tabla se le perdió la pista hasta que, en diciembre de 2024 apareció en una subasta en Uruguay sin autoría concreta, pero con una procedencia estupenda: venía de la colección de un expolítico uruguayo. Gonzalo Eguiguren reconoció enseguida la mano del pintor y adquirió la obra para su galería, especializada en arte virreinal.

El posterior estudio del profesor Adrián Contreras-Guerrero no solo confirmó la autoría de aquella Santa Eulalia, sino también su procedencia: por las medidas, el formato octogonal y su estilo, solo podía formar parte del retablo de las reliquias colombiano expoliado en los ochenta. A la vista de estos nuevos descubrimientos, el galerista ha decidido llevar a cabo una restitución voluntaria de la tabla virreinal para que regrese a su hogar.

«Espero que esta restitución honre a todos los anticuarios y todos los católicos. Creo que hay que sentar precedente, por eso me encantaría que el mundo del comercio de antigüedades tomase nota», manifestó Eguiguren durante el acto de entrega de la tabla. Este gesto de reparación histórica por parte de una entidad privada a una institución religiosa expoliada sienta un precedente positivo, que quizá marque el futuro de la recuperación del arte de Nueva Granada para sus países de origen.

La devolución se hizo oficial hoy por la tarde en la sede de Gonzalo Eguiguren Gallery y contó con la presencia de Santiago Tobón Grajales, rector de la Iglesia de San Ignacio de Bogotá, quien se mostró «muy agradecido por este gesto ejemplar de memoria y de ética». Los dos firmantes del acuerdo estuvieron acompañados por Adrián Contreras-Guerrero, el especialista que estudió la pieza; y Laura Sánchez Gaona, abogada que ha asesorado a la galería durante el proceso de restitución de esta joya del arte virreinal.

El compromiso por la preservación del patrimonio por parte del galerista argentino se completa, además, con el préstamo de una destacada pieza al Museo de Ayala de Filipinas para la exposición Mezcla: culturas entrelazadas y el mantón de Manila, que podrá verse hasta el 22 de febrero.

Gonzalo Eguiguren (izquierda) devolviendo la tabla de "Santa Eulalia" al Santiago Tobón Grajales, rector de la Iglesia de San Ignacio de Bogotá.