Un lienzo de Luis Feito de 1959 en Ansorena
Ofrecido por 50.000 euros en la cita de los días 4 y 5 de noviembre será una de las atracciones junto a la pintura antigua
Casi todos los buenos coleccionistas de Luis Feito (1929-2021) buscan obra de su mano de 1957 a 1960, su etapa más singular, distinta e innovadora, surgida de la mano de aquella confabulación artística llamada El Paso. Sus trabajos anteriores, muy joven aún, a base de líneas y puntos, como constelaciones cósmicas, fueron muy interesantes -recordamos aún aquella gran exposición que organizó José de la Mano, con la maleta de París-, pero el gran salto lo daría ya en 1957, incorporando una carga matérica considerable a sus piezas y consiguiendo dotarlas de una luz especial, como emergiendo del fondo, metáfora tal vez de la situación de la España de aquellos años.
Algo de eso se intuye ya en el lote 813, un lienzo de 1957, Sin título (60 x 65 cm), que ofrece Ansorena, con sello en el bastidor de la Galerie Arnaud, de París, en el que, como digo, se entrevén esas características, esa luz interior que pugna por salir a la superficie. Y que queda ya patente, de forma diferente, en su obra 161 (óleo sobre lienzo, 81 x 99,5 cm; 814), pintado en 1959 y procedente de la Arthur Tooth & Sons LTD, de Londres, y de la galería Daniel Cardani, de Madrid. Junto a las partes matéricas, se perciben otras prácticamente lisas, en un interesante juego como el de los colores básicos, del blanco y el negro, sin atisbo aún del rojo, característico también de esos primeros años. Su salida, 50.000 euros.
Quedan lejos aquellos días en que Sala Retiro adjudicó por 153.000 euros su 301-M-O de 1960 (O/L, 115 x 147 cm; ver), en octubre de 2011, su mejor venta hasta el momento. Cercanos, y de 1959, el Número 132 (O/L, 97 x 130 cm; ver) se remató en Sotheby’s Londres en julio de 2015 por 74,000 GBP (104.369 euros), mientras Número 133 (O/L, 89 x 116 cm; ver), se quedó en los 60.000 euros en Christie’s Madrid, en octubre de 2008.
Ligeramente posterior, de su compañero de El Paso Manolo Rivera, se ofrece un delicado, a pesar de la apariencia, Estrozuelo 4 (tela metálica, alambre, óleo y metacrilato sobre bastidor de aluminio, 51 x 45 cm; 812), realizado en enero de 1993. Expuesto en 2007 en la galería Rayuela y en 2021 en la galería Leandro Navarro, ambas de Madrid, se trata de una de esas oportunidades que salen de vez en cuando, pues apenas hizo piezas de este estilo. Su salida, unos atractivos 12.000 euros, que deberían subir.
Si retrocedemos en el tiempo, debemos detenernos en el óleo de María Blanchard, La toilette (O/L, 82 x 64,5 cm; 710), pintado por la santanderina hacia 1924. Expuesto en 1942 en la galería Drouant-David de París y en 1950 en el Amis du Musée de Lille, es obra tardía, figurativa y con amplio y grueso trazo, de esa época más amable ya, como muy familiar, a cierta distancia de sus investigaciones cubistas tan buscadas. Su salida, 55.000 euros. En ese contexto parisino, vean dos piezas, ligeramente anteriores. La primera, de 1914, de André Lhote: La malade (O/L, 55 x 46 cm; 709), presente, entre otras, en su retrospectiva de 1958 en el Museo Nacional de París (número 25, etiqueta al dorso), por 25.000 euros, y la segunda, un cartón de Julio González, Femme et bebe avec petite maison (y al dorso, boceto de una niña) (O/cartón, 57 x 42,5 cm; 708), fechado en 1906, por 20.000 euros.
Si retrocedemos al siglo XIX, nos recibe un interesante lienzo de Raimundo de Madrazo. Se trata de Joven con ramo de flores, c. 1875/80 (O/L, 82 x 65 cm; 187), con su característica composición sencilla pero efectiva, y un dominio técnico notable en las telas y pieles. Con su magnífica retrospectiva en la Mapfre como telón de fondo, será un buen test para comprobar el interés despertado en los coleccionistas, pues sale a pujas por 20.000 euros, a cierta distancia de los 27.500 euros en que se adjudicó, su salida, por cierto, La novia (O/L, 73 x 59 cm; ver) en Durán en abril de 2021. De su padre, Federico de Madrazo, se ofrece un Retrato de caballero, 1849 (O/L, 65 x 54 cm; 348), con emblema de la orden de Alcántara e insignia; un tanto anodino, y más cuando no sabemos la identidad del retratado, su calidad hace que se pidan 12.000 euros. Más interesante es su estudio de Don Pelayo, 1842 (O/L, 35,5 x 27,5 cm; 349), aunque salga a pujas por apenas 4.000 euros. Pintado en Roma el 6 de marzo, y procedente de la colección de los Duques de Medina de las Torres, fue pintado “como ensayo para el cuadro de don Pelayo, primer rey de Asturias”, como aparece en inscripción trasera de Mariano de Madrazo. Se trata, como sugiere la catalogación, del “inicio de la colección pictórica de reyes que fueron encargados al pintor por la reina Isabel II, hoy conservados en el Museo del Prado”, lo cual lo hace especialmente atractivo, en mi opinión, para su compra por el Estado. Veremos el presupuesto que le dedican y si finalmente puede comprarlo pues lo lógico sería que subiera unas cuantas pujas.
Del siglo XVIII, dos obras importantes. Un cobre con la Virgen del Rosario con ángeles (O/cobre, 63,5 x 49 cm; 114), del mexicano Miguel Cabrera; obra de dibujo cuidado y ambientación delicada, sale a pujas por 45.000 euros, que atraerá aún a algún coleccionista del Nuevo Mundo. Y del napolitano Corrado Giaquinto, un interesante Pentecostés (O/L, 62 x 47 cm; 115); obra inédita, se trata probablemente de una “réplica en menores proporciones, más que un boceto, del cuadro homónimo del pintor conservado en el Museo del Prado, inv. P003169), que originalmente decoraba la sacristía del Palacio Real de Madrid junto con la Adoración de los pastores (inv. P003171)”. Salida, 50.000 euros.
Ya que estamos en el mercado internacional, mencionemos también el gran lienzo de Gaspar de Crayer, Retrato de una dama vestida de negro (O/L, 220 x 127 cm; 113), claramente inspirado en el Retrato de María de Medicis de Frans Pourbus el joven del Museo del Prado (inv. P001624). Adquirido probablemente por el Marqués de Leganés en su último viaje a los Países Bajos, hacia 1634, y publicado por Matías Díaz Padrón en 2019, sale a pujas por 40.000 euros, a cierta distancia de los 25.500 euros en que se adjudicó en Lempertz en mayo de 2023 un retrato muy similar de Frans Pourbus el joven, probablemente la misma dama aunque unos años antes, de 69,5 x 55 cm (ver), pero lejos de los 80.000 en que se adjudicó en Segre, en diciembre pasado su atractivo y colorista Retrato de Juan de Velasco (O/L, 200 x 199 cm; ver).
Del sevillano Luis de Vargas, la sala ofrece una tabla de grandes dimensiones, nada menos que 162 x 75 cm con la Resurrección de Cristo (O/T, 116); pintado en sus años de madurez y con clara herencia manierista tanto en los colores como en la posición de las figuras y el propio formato, debió integrar una de las calles de un retablo. La primera puja deberá aceptar los no fáciles 60.000 euros pedidos.
De Pedro Orrente sale a pujas un buen Retrato de caballero con golilla, c. 1620 (O/L, 90,5 x 69,5 cm; 108), procedente de la colección de María Josefa Gutiérrez-Maturana y Matheu-Arias-Dávila, condesa de Albiz. Retrato sobrio, tomado del natural, con calidad, es cercano a su Autorretrato del Museo del Prado (inv. P003242). Su salida, 16.000 euros. Y para terminar, dos tablas del toledano Juan Correa de Vivar: Nacimiento de Jesús y anuncio a los pastores, y Adoración de los reyes (O/T, 83 x 53 cm cada una; 188 y 189). Publicadas ya por Post en 1847 (pág. 322, fig. 100), y con su habitual “dibujo minucioso y detallado, de colorido suave”, debieron pertenecer también a un retablo descabalado, pintado entre 1550 y 1560. Se ofrecen por 40.000 euros cada una. Daniel Díaz @Invertirenarte








