Una obra maestra del diseño imperial chino reabre tras 20 años de restauración

Una obra maestra del diseño imperial chino reabre tras 20 años de restauración

Los Jardines Qianlong, situados en la esquina noreste de la Ciudad Prohibida (Pekín), son uno de los enclaves imperiales más importantes de China. Tras más de dos décadas de conservación,  gracias al acuerdo de World Monuments Fund y el Museo del Palacio, los parterres reabren sus puertas con una exposición que explica los detalles de sus interiores, su diseño y artesanía.

Construida por el emperador Qianlong como retiro para sus últimos años, esta extravagante residencia ha permanecido prácticamente inalterada desde su finalización en 1776. Sus 27 pabellones distribuidos en cuatro patios, con interiores ornamentados que conservan muebles originales, decoraciones y materiales exóticos del siglo XVIII, constituyen uno de los enclaves más representativos que se conservan de la China Imperial.

En el año 2000, el World Monuments Fund (WMF) y el Museo del Palacio firmaron un acuerdo para colaborar en la restauración del complejo. Las obras empezaron en el pabellón de Juanqinzhai, pero finalmente se ampliaron para abarcar la totalidad de las 1,6 hectáreas del recinto. Ahora, 25 años después, ha reabierto sus puertas con una exposición que muestra al público todos los detalles de esta obra maestra.

“Este es un monumento histórico para la conservación del patrimonio en China”, ha declarado el director regional sénior para Asia Oriental de World Monuments Fund, Hungshi Chao. El conjunto luce interiores y exteriores rehabilitados que son ejemplo de las manifestaciones artísticas más distinguidas de la dinastía Qing.

Exteriores de los Jardines Qianlong en la Ciudad Prohibida, Pekín. ©World Monuments Fund.
Interior de los Jardines Qianlong en la Ciudad Prohibida, Pekín. ©World Monuments Fund.

Tal y como destaca Chao, “su preservación requiere tanto precisión técnica como una profunda comprensión cultural”. Por ello, esta tarea ha reunido a expertos internacionales y artesanos chinos para abordar los retos de la conservación del lugar, rescatar técnicas artesanales en peligro de desaparición y preservar la integridad arquitectónica del jardín.

El proyecto piloto arrancó en 2002 con la restauración del mencionado Juanqinzhai (Estudio del Cansancio por el Servicio Diligente), un pabellón que destaca por sus murales de seda en trampantojo, marquetería de bambú y escenario teatral. Su conservación permitió recuperar técnicas ancestrales e inspiró los trabajos posteriores en los parterres.

A esta intervención se sumaron las del Zhuxiangguan (Pabellón del Perfume de Bambú), el Fuwangge (Belvedere de la Contemplación de Logros) y el Yucuixuan (Pabellón del Jade más Puro).

Exteriores de los Jardines Qianlong en la Ciudad Prohibida, Pekín. ©World Monuments Fund.
Interior de los Jardines Qianlong en la Ciudad Prohibida, Pekín. ©World Monuments Fund.
Maqueta del recinto en el centro de interpretación. ©World Monuments Fund.

Con el objetivo de ofrecer formación especializada en conservación arquitectónica, en 2011 el WMF puso en marcha el Programa Educativo CRAFT, en colaboración con la Universidad de Tsinghua y el Museo Palacio Imperial. El proyecto se convirtió en una iniciativa de máster en conservación en China.

Asimismo, en 2019, se anunció el establecimiento de un centro de interpretación dentro de las estructuras históricas del segundo patio del jardín. Se compone de tres salas distintas que rodean un pabellón abierto y presenta exposiciones, maquetas y medios digitales para que el público explore y comprenda el diseño, la historia y la restauración del complejo.

Finalmente, con motivo de la inauguración, el Museo del Palacio Imperial ha publicado Tranquil Longevity, Predestined Serenity: The Origins, Interpretation, and Conservation of the Qianlong Garden, que también ofrece un análisis en detalle de la historia de los jardines. En el libro los lectores encontrarán ilustraciones, nuevas fotografías, dibujos raramente publicados e imágenes históricas tomadas durante los últimos días de la dinastía Qing. Nerea Méndez Pérez